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martes, 24 de diciembre de 2013

5 recetas para Navidad o cómo hornear un pavo

¡Navidades! Tenemos a gente a comer en casa y no sabemos que preparar. Pues yo este año hago menú americano total. No me complico porque ya lo tengo bien ensayado. Y porque del pavo se encarga Benjamin, jejeje.


Todos los años celebramos en casa Acción de Gracias (somos mitad americanos) y nos damos un lote de comer de estos que después piden siesta a gritos.

Si quieres aprender algo del menú típico de Acción de Gracias que yo voy a reproducir estas Navidades, lee este post, muy práctico, lleno de recetas y de fotos. Y todo adaptado a nuestra ciudad, para que sepas dónde comprar lo que necesitas.


Es típico acompañar el pavo de puré de patatas y de mazorcas de maíz hervidas o a la barbacoa. Pero si te parece que con las obligadas gambas y el jamón ya tienes más que de sobra, pues mejor lo dejas para otra ocasión.

Preparar el pavo (sin relleno)

INGREDIENTES Y HERRAMIENTAS
-       
     - un pavo de 4 o 5 kilos (cuanto más pequeño mejor)
-       - aceite de oliva
-       - una cebolla
-       - clavo
-       - hierbas frescas (romero, salvia, orégano, tomillo)
-       - un buen Bourbon
-       - zanahorias
-       - bandeja de horno o rustidera
-       - hilo de bridar
-       - jeringa de boca grande
-       - termómetro de carne (opcional, pero muy práctico)

Antes de proceder, decirte que el pavo lo puedes encontrar en cualquier carnicería, normalmente por encargo. Pide el más pequeño que tengan porque nuestros hornos europeos no tienen el tamaño de los gigantes americanos y después nos encontramos con que el pavo no cabe. Suelen ser pavitas de unos 4 o 5 kilos.

Si tienes la oportunidad de conseguir todas las vísceras y el pescuezo del pavo, mejor. Lo usaremos para hacer un caldo que nos servirá para el relleno o stuffing y para el gravy o salsa (ver la receta del caldo más abajo). Pero esto es complicado. Tampoco pasa nada si no lo tenemos.

Precalentamos el horno a 175º. Es importante que sepas que el pavo lo haremos sin relleno, porque resulta algo más complicado si no. Pero no nos quedaremos sin comer el relleno. ¡Qué rico! Lo haremos aparte.

Lo primero que vamos a hacer es preparar la cebolla, clavándole los clavos de olor. Hacemos un ramillete con las hierbas frescas. Si no las tenemos frescas, las usaremos secas, aunque la diferencia de sabor es considerable. Si no podemos conseguirlas todas, usaremos al menos dos de ellas.

Introducimos la cebolla y el ramillete de hierbas en el interior del pavo (por su culete). Pasamos ahora a emborracharlo con la jeringa. La puedes conseguir en algunas promociones que hacen en LIDL o ALDI de vez en cuando o si no en El Corte Inglés. Y a las malas, pues una jeringa de médico de las grandotas.

La cargamos bien de Bourbon y vamos introduciendo este alcohol en la carne, por todas sus partes. Yo uso una marca estupenda que nos traemos de Kentucky, Buffalo. Pero es difícil que lo encuentres por aquí, así que te valdrá cualquier otra marca buena. Si no, pues prueba con whisky, brandy o un buen vino.

Preparamos la bandeja de horno o rustidera con un buen fondo de aceite de oliva. Embadurnamos también con aceite de oliva el pavo y lo colocamos en la bandeja con las patas atadas con el hilo de bridar. En ella ponemos cuatro o cinco zanahorias, que se harán con el pavo. Por último, ponemos por todas las paredes del pavo algo de sal y más hierbas frescas y lo cubrimos con papel de aluminio para que no se nos dore enseguida.

Metemos al horno precalentado. El tiempo de horno depende del peso del pavo (evidente, ¿no?) y en Internet hay buenas tablas de equivalencia, pero si tienes un pavo de 4 kilos, unas tres horas y media de horno son suficientes. En este tiempo tendremos que hacer una operación cada hora: baste the turkey!

Esto consiste en sacar el pavo del horno, descubrirlo y con una cuchara poner sobre él todos los jugos que haya soltado en la bandeja. Lo hacemos para evitar que se reseque y como os digo lo repetimos cada hora.

La última media hora la aprovechamos para dejar que se dore, así que retiramos el papel de aluminio. Una vez que lo saquemos del horno, lo dejamos reposar 30 minutos. Este tiempo de espera permitirá que todos los jugos bajen a la bandeja y los podamos aprovechar para hacer el gravy o salsa del pavo.

Resulta muy práctico tener una termómetro de carne. El primero que tuve lo compré en USA pero seguro que aquí lo tiene que haber también. El otro día compré uno en TIGER (Sevilla).

Con el termómetro comprobaremos si la carne se va haciendo adecuadamente. Como ves en la foto (más arriba) es un artilugio con un pincho fino y un marcador de temperatura. Se usa introduciendo este pincho en el muslo y el la parte más gruesa de la pechuga del pavo, sin tocar el hueso. La carne estará en su punto cuando marque 75º.

El stuffing o relleno.

Hay muchos tipos de relleno pero todos tienen en común algún ingrediente dulce que le va genial al sabor del pavo. Yo este año lo haré con manzana y almendras.

La receta es de SmittenKitchen, con mis variaciones.

INGREDIENTES:

- una chapata grande cortada en cubitos
- 5 cucharadas de mantequilla
- 1 cebolla grande
- 1 penca grande de apio
- 1 puñado de almendras
- 1 cucharadita de hojas frescas de tomillo (en su defecto tomillo seco)
- media cucharadita de sal fina
- pimienta negra recién molida
1 manzana grande (yo usé Royal Gala)
- un puñado de perejil picadito
- 3 hojas de salvia fresca picadas (en su defecto una cucharadita de salvia seca)
- media o una taza de caldo de pavo (ver receta más abajo)
- 1 huevo grande

Precalentamos el horno a 175º. Ponemos los cubitos de pan en una fuente lo suficientemente grande como para que no formen más de una capa (así se doran por igual). Doramos unos 10 o 15 minutos. Dejamos enfriar mientras preparamos el resto de ingredientes.

Engrasamos generosamente con una cucharada de mantequilla una fuente grande de horno.

El resto de la mantequilla la fundimos en una sartén a fuego medio. Añadimos la cebolla, el tomillo, la sal y la pimienta al gusto. Cocinamos unos dos minutos hasta que la cebolla esté transparente. Añadimos el apio y cocinamos un par de minutos más. Añadimos la manzana y salteamos hasta que esté medio cocinada, 3 o 4 minutos más (no tiene que estar hecha del todo porque ahora va al horno)

Ponemos el pan tostado al horno en un bol grande. Vertemos sobre él el preparado de la sartén. Por otro lado, batimos el huevo y lo mezclamos con media taza de caldo de pavo. Lo añadimos al pan. Ponemos el perejil y la salvia. Colocamos toda esta mezcla en la fuente grande que habíamos engrasado.

Si vemos que está muy seco podemos añadir el caldo restante.

Horneamos de 30 a 40 minutos hasta que esté dorado y todo el líquido se haya absorbido. Si ponemos un cuchillo en el centro éste debe caer muy lentamente. Es la señal de que está hecho.

Se puede servir inmediatamente (que es lo que os recomiendo) o recalentar después.

El gravy o salsa del pavo.

Para hacerlo siempre sigo los consejos de Martha Stewart, la reina americana de estas celebraciones. Tiene publicadas muchas recetas y yo he hecho mi mezcla particular. Te recomiendo este enlace (http://www.marthastewart.com/319523/gravy-101.) porque puedes ver un vídeo.

El gravy es una especie de crema que acompaña al pavo y que se hace con los jugos que éste ha ido soltando. Está buenísimo y tiene sus truquillos.

INGREDIENTES

-       - caldo de pavo
-        - 1 cucharada de harina
-        - sal y pimienta
-        - vino de Madeira o Bourbon

Como explicábamos más arriba, habremos dejado reposar el pavo 30 minutos para que suelte todo sus jugos en la bandeja. Apartamos el pavo a otra fuente y colocamos estos jugos en un separador de grasas.

¿Cómo? ¿qué es eso? ¿dónde lo consigo? Pues en España ni idea, la verdad. Por eso me hago el mío propio con una botella PET (¡gracias Pinterest!)

Lo que queremos conseguir es separar la grasa de los jugos, así que una vez que todo esté en la botella, sólo queda esperar unos 20 minutos a que la grasa suba.

Mientras tanto, ponemos en la hornilla la fuente de horno o rustidera a fuego medio alto y añadimos una taza de caldo de pavo. Con una cuchara de madera vamos raspando ese fondo de jugos pegados hasta que el caldo dé un hervor.

Por otro lado, en una botella o bote de cristal con su tapa ponemos dos tazas de caldo de pavo y la harina. Tapamos bien y agitamos hasta mezclar. Ponemos esta mezcla en la bandeja de horno que teníamos en la hornilla, mezclamos bien y dejamos que vuelva a hervir. Cocinamos hasta que reduzca y esté cremoso, no líquido.

A la mezcla anterior añadimos los jugos que teníamos en la botella, ya sin la grasa. ¿Y ahora cómo lo saco de la botella? Muy fácil. Con un pincho largo de metal. Caliento la punta con un mechero y pincho en la parte más alta de la botella (donde está concentrada toda la grasa) con cuidado y teniendo un recipiente preparado para recogerla. La desecho y me quedo con los jugos que sí me valen en la botella.

Cuando acabe de desgrasar, incorporamos los jugos al resto de la salsa que teníamos en la bandeja. Mezclamos bien, calentando todo. Salpimentamos. Colamos y mantenemos caliente hasta servir.

La salsa de arándanos

INGREDIENTES

-     350 gr. de arándanos rojos
-     - una taza y media de azúcar morena
-     - la ralladura de un limón más su jugo
-     - media taza de agua
-     - sal y pimienta (opcional)

Es el contrapunto dulce y ácido a la vez de la carne de pavo. No he encontrado arándanos rojos frescos en Huelva. Tampoco congelados (aunque sospecho que pronto los tendremos). Pero sí que los hay secos, como las pasas.

Tan fácil como rehidratarlos en agua tibia una media hora. Además con esto también conseguimos quitarles el exceso de azúcar que algunos tienen.

Ponemos todos los ingredientes en un cazo. Lo llevamos a ebullición. Bajamos el fuego hasta que se reduzca y empiece a estar pegajosa. Podemos ir machacando los arándanos a media que movemos la salsa. Al final le añadimos el jugo del limón.

El caldo de pavo

INGREDIENTES

-     -Vísceras (hígado, corazón y molleja) y pescuezo del pavo
-     - 4 cucharadas de mantequilla
-     - una cebolla cortada en cuartos
-     - 1 apio con sus hojas
-     - 1 puerro cortado en cuartos
-     - sal y pimienta
-     - una hoja de laurel

Si no tenemos vísceras podemos usar dos jamoncitos de pavo.

Si tenemos vísceras, las limpiamos. Tenemos que retirar la vesícula biliar del hígado (un pequeño saquito verde pegado al hígado) con cuidado de no pincharlo (si no amargaremos todo). Enjuagamos todo y lo secamos.

En una ollita fundimos 3 cucharadas de mantequilla a fuego medio. Añadimos la cebolla picada, el apio cortado en cuartos y con las hojas picadas ligeramente y el puerro. Cocinamos unos diez minutos, hasta que la cebolla esté transparente.

Salpimentamos y cocinamos cinco minutos más. Añadimos cuatro tazas de agua, la hoja de laurel y todas las vísceras menos el hígado. Llevamos a ebullición y reducimos el fuego. Cocinamos todo 45 minutos o hasta que la molleja esté blanda.

Mientras tanto, picamos el hígado muy fino y lo cocinamos en el resto de la mantequilla en una sartén a fuego medio bajo durante unos 4 o 5 minutos. Tiene que estar hecho completamente, no soltar sangre. Apartamos.

El caldo que ha estado hirviendo debe haberse reducido a dos tazas y media. Si no, seguimos cocinando con el fuego más alto unos 15 minutos más.

Colamos el caldo. Si queremos podemos añadirle la molleja, el corazón y el hígado muy picados, así como la carne picada del pescuezo (yo no lo hago). Lo reservamos todo para hacer las recetas anteriores.

Espero que te haya gustado este especial de Navidad mezcla Acción de Gracias.
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¡Felices Fiestas!

* No sé porqué, blogger no me enlaza algunas páginas, así que os las dejo tal cual.









Jeringa y termómetro de carne.































Foto: marthastewart.com




Foto: marthastewart.com 



sábado, 12 de mayo de 2012

LASAÑA DE LECHUGA DE MAR Y BACALAO

Publicada en Huelva24.com (12 de mayo de 2012)
Foto de Sonia Hermosín

Seguimos con las experiencias marinas en la cocina. Os traigo otra receta con algas que está para chuparse los dedos. Esta vez en forma de lasaña y con un pescado que me encanta: el bacalao. Es un plato además muy completo. Más fotos en mi blog.
Los que me seguís ya sabéis que hace un par de meses empecé a experimentar con un nuevo ingrediente en los fogones: las algas. Ya os he cantado todas las alabanzas de estas verduras marinas, así que me las ahorro en esta receta. Pero ya sabéis que me encantan.
Mi amiga Sonia, que es una cocinillas como yo, tenía muchas ganas de probarlas, así que el otro día nos hicimos un mano a mano en su cocina y preparamos este plato. Nos lo pasamos estupendamente. Las dos somos unas mandonas, pero curiosamente todo fue como la seda. Nos reímos muchísimo y el plato salió de lujo.
Y después nos pusimos las botas toda la familia. A mi hija de tres años le encantan también las algas y sabe perfectamente identificarlas en el plato. Os recomiendo encarecidamente que empecéis a introducirlas en vuestra dieta, sin miedos ni prejuicios. No os arrepentiréis. 
Foto de Sonia Hermosín

Y no os dejéis guiar por ese intenso a olor a estero que sale del paquete cuando lo abrís por primera vez. No tiene nada que ver con el sabor sutil que desprenden una vez en el plato. Aunque a lo mejor os gusta ese olor a bajamar.
Foto de Sonia Hermosín

De nuevo hemos usado las algas de la empresa gaditana Suralgae. Espero que pronto puedan estar en Huelva para que las podamos disfrutarlas todos los onubenses. Las fotos, aunque siempre llevan mi marca, son de Sonia Hermosín, que además de amiga es una gran fotógrafa.
Os dejo con la receta.
INGREDIENTES (para cuatro personas):
2 bandejas de bacalao desmigado (unos 400 gr.)
2 cebollas grandes
1 pimiento rojo
1 pimiento verde
3 tomates
3 dientes de ajo
1 manojo de perejil
AOVE (aceite de olive virgen extra), sal y azúcar
unas 10 hojas de lechuga de mar fresca
bechamel de algas (harina, leche, mantequilla, polvo de algas y sal)
queso Gouda
Foto de Sonia Hermosín
Pelamos y cortamos la cebolla en juliana y la ponemos a pochar con el AOVE y la sal. Cuando la cebolla esté bastante pochada incorporamos el pimiento también juliana. Cuando todo esté pochado ponemos el tomate y freímos. Toda esta operación la hacemos a fuego lento.
Mientras, hemos hecho un majado con el ajo y el perejil. Una vez que el tomate esté frito incorporamos el bacalao y el majado de ajo y subimos un poco el fuego. Mareamos hasta que el bacalao esté cocinado. Apartamos del fuego y reservamos.
Para la bechamel necesitamos 600 gr. de leche, 100 gr. de harina y una cucharada de mantequilla. En este caso, en vez de poner pimienta y nuez moscada, le agregamos una puntita de polvo de algas y sal. Si tenéis Thermomix, esta operación será bastante rápida. 
Foto de Sonia Hermosín

En la sartén hacéis un roux con la mantequilla y la harina. Cuando la harina está cocinada vais añadiendo la leche poco a poco sin dejar de mover, todo a fuego lento. En unos 15 minutos la tendréis lista. Al final ponéis la sal y el polvo de algas.
Precalentamos el horno a 200º. Mientras, montamos la lasaña. Enjuagamos con cuidado las hojas de lechuga de mar. Las podemos poner en un cuenco con agua. En una fuente de horno extendemos la primera capa de hojas de lechuga. Sobre esta ponemos el relleno de bacalao y tapamos con otra capa de lechuga de mar.
Vamos haciendo capas sucesivamente, hasta terminar con la lechuga de mar. Napamos con la bechamel de algas y espolvoreamos con queso Gouda recién rallado. Metemos al horno para gratinar unos 10 minutos a máxima temperatura.
¡Preparaos para disfrutar este delicioso bocado de mar!
Foto de Sonia Hermosín




miércoles, 2 de mayo de 2012

Muffins salados de nueces y cebolla

Publicada en Huelva24.com (21 de abril de 2012)



Receta fácil, fácil y sanota. ¿Os han invitado a la típica comida con amigos en la que cada uno lleva un plato? Estos muffins triunfan seguro. Con la misma forma que una magdalena, pero en salado y con ingredientes de andar por casa, aligeraréis cualquier grasa de las barbacoas que ya empiezan a celebrarse en esta época.
Esta receta es del libro de la chef norteamericana Rozanne Gold, Radically Simple (Radicalmente simple). Lo descubrí este verano en Estados Unidos y la gente se lo quitaba de las manos en las bibliotecas públicas (le podéis echar un vistazo en Amazon, en el enlace).
La chef la sacó de un viejo libro de cocina que una amiga le dio y la modificó a su antojo para poder encajarla en su libro. Yo también he  hecho mis propias modificaciones, pues el gusto por el azúcar de los americanos sobrepasa todos los límites de la realidad.
Rozanne Gold es conocida como “la diva de la simplicidad” y su trayectoria profesional está plagada de reconocimientos. No en vano, ha ganado cuatro veces los premios James Beard, considerados los Oscar de la gastronomía americana. Destaca porque sus propuestas son platos elaborados con muy pocos ingredientes y con unos resultados que llaman la atención, por lo rico y lo sorprendente.
Este libro es fantástico y va en esa línea de cocinar con poco. Aquellos que se sientan unos cocinillas modernos le sacarán especial partido, pero también las familias a las que les gusta comer rico a diario, porque las recetas que ofrece están al alcance de todos. Como dice Gold, “la simplicidad y la sofisticación pueden coexistir felizmente”.
¿Cómo os suena una compota tibia de ruibarbo con crujiente de nuez y coco o unos raviolis de calabaza con salvia crujiente y mantequilla de nueces? Éstas y otras muchas más recetas de este estilo podréis encontrar en Radically Simple.
A mí me encantan los muffins. No sólo su sabor, sino también su forma y su facilidad para comérselos. En realidad, si lo pensamos bien, son como una tapa que se come a demás con las manos. Por eso van geniales en fiestas. Triunfan igual que unas buenas croquetas, unas tortillitas de bacalao, unas empanadillas… pero aportando el toquecito moderno e internacional que a mí tanto me gusta.
No dudéis en probarlos. Os encantarán. Servidos con una buena mantequilla o un queso cremoso están de lujo.
Aquí tenéis la receta.
INGREDIENTES:
Una cebolla grande picada
Dos huevos grandes
180 gr. de harina tipo Bizcochona
8 cucharadas rasas de mantequilla derretida
1 pizca de sal y una pizca de azúcar
Unos 200 gramos de nueces peladas y picadas (el grosor a vuestro gusto)


Precalentar el horno a 200ºC. Preparar en un molde de muffins o cupcakes los capacillos correspondientes.
Batimos juntos la cebolla, los huevos, la sal y el azúcar. Añadimos poco a poco la harina y por último incorporamos las nueces hasta que quede una mezcla suave.
Llenamos los modes ¾ partes de su capacidad. Horneamos a 180ºC unos 18 minutos.
Al igual que procedemos con todos los muffins y cupakes, los dejamos en el molde base unos minutos y después los trasladamos a una rejilla para que se enfríen completamente.
¡Y a comer!

jueves, 15 de marzo de 2012

Salteado de arroz con setas y algas

Publicada en Huelva24.com (10 de marzo de 2012)


Inauguramos en esta sección la cocina con algas. Éste plato es mi primer experimento con este nuevo ingrediente pero en su versión fresca, en concreto con lechuga de mar. ¿Y pensáis que esto es un invento japonés? Pues las algas que tengo proceden de Cádiz, de una empresa cien por cien andaluza que está triunfando: Suralgae.
Hace tiempo que probé las algas en la cocina. Añadí varias veces alga kombu al típico puchero de nuestra tierra y también cociné arroz con wakame. Pero siempre había usado las algas deshidratadas y el proceso para rehidratarlas tarda un rato y no siempre obtuve un resultado satisfactorio, aunque sí que me gustaba bastante el sabor.
Pero cocinar con algas frescas, recién recolectadas de nuestras costas vecinas (de Cádiz) cambia por completo la experiencia. Debo decir que estoy encantada con este nuevo ingrediente, que es tan versátil como cualquier verdura, y que además añade un plus de sabor a mar a los platos que lo llevan.
Esos olores y sabores a mí me transportan a mi niñez en Punta Umbría. Los días de viento la orilla amanecía plagada de algas, con un olor muy particular. Yo he jugado muchísimo con estas algas y no me podía imaginar entonces, cuando era niña, que algún día me las comería.
Para este arroz usé lechuga de mar (ulva sp.). Se lama así porque se parece muchísimo a la lechuga. Es de un verde intenso y brillante, precioso. Y también se puede consumir cruda, como la lechuga. Tiene un olor agradable a brisa marina y un sabor algo amargo. 
Foto de la web de Suralgae








Su valor nutricional os terminará de convencer. Si además os preocupáis por la dieta, os diré que las algas no tienen nada de grasa y sí muchas proteínas. Son ricas en minerales. 100 gr. de lechuga de mar fresca, o 5gr deshidratada, aportan más del 50% de la Cantidad Diaria Recomendada (C.D.R.) de hierro y magnesio. Esto es que ¡10 gr. de lechuga de mar equivalen en hierro a medio kilo de espinacas!
Y como sustituto de la leche resultan también estupendas porque 100gr. de lechuga de mar nos aportan 40% de la C.D.R. de calcio. Y claro, las algas son mucho más sanas que la leche. Se llevan la palma también en el aporte de vitaminas. En concreto la lechuga de mar contiene altos índices de vitaminas A, B3 y C.
Y como veis, no hay que saber hacer sushi o algún plato japonés o modernísimo para comer algas. Este arroz no puede ser más fácil. Y es que las algas pueden formar parte de nuestra dieta sin grandes esfuerzos en la cocina. Para mí son unas ganadoras.
Os dejo con la receta:
INGREDIENTES (para cuatro personas)
Arroz redondo o largo (yo pongo dos puñados por persona)
40 gr. de lechuga de mar fresca
2 zanahorias
1 penca de apio
media cebolla
dos dientes de ajo
medio pimiento rojo
medio pimiento verde
Cortamos todas las verduras en pequeños daditos. En una sartén con aceite de oliva, pochamos la zanahoria. Cuando esté medio hecha, añadimos la cebolla, los pimientos y las setas.

Al mismo tiempo, vamos cociendo el arroz en agua con sal. Retiramos cuando esté listo y escurrimos.

En una sartén o wok salteamos el arroz con la verdura pochada. Tres minutos antes de retirarlo del fuego añadimos las algas cortadas en juliana y el ajo en pasta (con un prensa ajos) o muy picadito. Finalmente, lo salteamos todo.

Yo lo emplaté en redondo, le puse unas escamas de sal Maldon (hermanando las costas de Essex y Cádiz) y lo acompañé con roscos de algas, también de Suralgae. Una maravilla de plato que hizo las delicias de todos en casa. 
 

lunes, 5 de marzo de 2012

Veggie burguer de lentejas

Receta publicada en Huelva24.com, "Jugando a las cocinitas" (16 de septiembre de 2011)



Y para terminar mi andadura culinaria por tierras americanas, qué mejor que uno de sus platos típicos: la hamburguesa. Pero como veis, esta que os traigo nada tiene que ver con las del Burguer King. Es una hamburguesa vegetariana, sin nada de carne, y os aseguro que esta buenísima. Además, su preparación es bien sencilla y seguro que todos tenéis estos ingredientes en vuestra despensa.

Cuando llegué a Estados Unidos por primera vez, me encontré una gran cantidad de cadenas nacionales de venta de hamburguesas. Ellos alucinan cuando yo les digo que en España están sobre todo Mc Donald’s y Burguer King, y poco más. Aqui es facilísimo toparse con uno de estos establecimientos de comida rápida.

Ahora bien, sí es cierto que si tienen lo peor en cuanto a hamburguesas se refiere, también tienen lo mejor. Yo no soy muy dada a comer hamburguesas (prefiero otros ingredientes en vez de carne), pero la mejor que he comido en mi vida ha sido aquí.

Era una hamburguesa de carne  de bisonte, hecha en un bar local que además destila su propia cerveza, el Cumberland Brewery. Si echáis un vistazo al menú veréis la hamburguesa de la que os hablo y comprobaréis que el mismo precio (unos 10$) no tiene nada que ver con los escasos ¿3 euros? que vale una hamburguesa en el Mc Donald’s.  Y de sabor, ya os podéis imaginar. Un autentico placer para los sentidos. Y es que en todos los lugares se pueden encontrar sitios maravillosos para comer. Solo hay que tener la paciencia para buscarlos.

Otra cosa que siempre me ha llamado la atención aquí es la alternativa de la hamburguesa para aquellos que no comen carne, las veggie burguers o hamburguesas vegetarianas. Cada vez es mas facil comprarlas en Huelva. En sitios como El Corte Inglés, o pequeñas tiendas de productos naturales, como la fantástica Huelva Natural, podeis encontrar hamburguesas sin carne. Aquí, en Estados Unidos, las hay en cualquier supermercado. Y cada vez tienen mas admiradores entre los que también comen carne.

Pero lo que os propongo hoy va mas alla de la típica hamburguesa de tofu. Cuando llegué aquí a finales de julio me tope con un libro estupendo de recetas de hamburguesas vegetarianas. Os lo recomiendo encarecidamente. Se llama Veggie Burgers Every Which Way: Fresh, Flavorful and Healthy Vegan and Vegetarian Burgers. Lo podéis comprar online y merece la pena, aunque está en inglés.

 

Mientras lo leía sabía que iba a tener que probar una de esas hamburguesas, y eso hice. Bueno, mas bien eso hizo mi suegra, que fue la artífice de estas hamburguesas de lentejas. Muy, muy ricas y sanotas. Aquí tenéis la receta:

 

INGREDIENTES:

 

Para hacer la lentejas:

- 250 gr. de lentejas (mejor pardinas o cualquier variedad que no se deshaga)

- media cebolla partida en dos

- 2 clavos enteros

- un trocito de jengibre freco partido en dos

- 2 dientes de ajo pelados y majados (o pasados por un prensa ajos)

- 1 palito de canela

- 1 hoja de laurel

- aceite de oliva

 

Pinchamos los clavos en los trozos de cebolla. En un cazo o una ollita calentamos un poco de aceite de oliva (una cucharadita) a fuego medio. Rehogamos la cebolla, el jengibre, el ajo, la canela y el laurel. Cubrimos y dejamos un minuto al fuego, hastaque todas las especias desprendan sus aromas.

 

Añadimos las lentejas con dos tazas grandes de agua y llevamos a ebullición. Cuando hierva, bajamos el fuego y las dejamos a medio hervor durante unos 15 o 20 minutos, hasta que las lentejas estén tiernas (pero no deshechas). Retiramos la cebolla, el jengibre, la canela y el laurel y colamos el exceso de agua. Reservamos.

 

Para hacer las hamburguesas:

 

- aceite de oliva

- 1 cebolla picadita

- media cucharadita de canela

- la punta de una cucharadita de clavo molido

- 1 pizca de cayena molida

- 3 dientes de ajo picaditos

- 1 cuharadita de jengibre fresco rallado

- 2 huevos

- 170 gr. de pan rallado tostado

- un puñado de peregil picado

- media cucharadita de sal

- zumo de limón

 

Precalentamos el horno a 190Cº. Ponemos en una sartén unas dos cucharadas de aceite de oliva a fuego medio. Ponemos la cebolla y las especias, menos el jengibre. Cocinamos moviendo frecuentemente hasta que la cebolla se empiece a caramelizar (unos 12 minutos). Bajamos el fuego y ponemos ahora el ajo y el jengibre. Seguimos cocinando unos cinco minutos más, hasta que la cebolla esté lista.

 

En una batidora ponemos media taza grande de las lentejas que habíamos reservado, la cebolla caramelizada y los huevos. Batimos todo hasta integrar. Pasamos la mezcla obtenida a un bol y añadimos el resto de las lentejas, el pan rallado, el perejil, la sal y el unas gotas de zumo de limón. Mezclamos todo bien. Comprobamos el punto de sal.

 

Con esta mezcla formamos cuatro hamburguesas. En una sartén antiadherente calentamos unas dos cucharadas de aceite de oliva a fuego medio alto. Cuando este bien caliente ponemos las hamburguesas y las doramos por los dos lados (unos 6 a 10 minutos en total). Las colocamos en una badeja de horno y horneamos unos 12-15 minutos, hasta que estén bien cocinadas y firmes.

 

 

 Las ponemos en pan de hamburguesa y a las adornamos a nuestro gusto (queso, tomate, lechuga, champiñones…) Yo puse la mía en una tortilla de maíz con espinacas. Le puse una base de guacamole, y le añadí queso gouda ahumado y champiñones. ¡Qué rica estaba!

 

El libro las recomienda con una salsa de yogur que nosotros no hicimos, pero si estáis interesados, no tenéis mas que pedírmela.