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domingo, 12 de febrero de 2012

Cupcakes para San Valentín

Solamenterocío más amorosita que nunca. Unos cupcakes que están de rechupete y son taaaan bonitos. Os dejo una sesión de fotos que he hecho hoy mismo con Carmela (nótese el elefante de juguete). Y ya sabéis, ¡no os quedéis sin los vuestros!

Podéis pedirlos del sabor que queráis y con una de estas decoraciones. ¿Qué mejor sorpresa para San Valentín?

Además de vuestros comentarios, siempre bienvenidos, si estáis interesados en hacer un encargo podéis escribirme a solamenterocio@yahoo.es y os paso la lista de precios. ¡Ay, qué ricos están!

¡mamá, el elefante se está comiendo los cupcakes!















preparados, listos... ¡YA!





















de chocolate blanco con buttercream magenta y frambuesas


















el chocolate de los bosques de siempre ahora con buttercream y corazón de fondant
























red velvet con azúcar glas



















chocolate de los bosques con frosting de chocolate blanco


















el sabor que quieras con azúcar roja y corazón de kiwi


















de limón, chocolate blanco o vainilla clasic con frosting de crema de queso o de chocolate blanco















el sabor que quieras con buttercream bicolor, corazón de azúcar y perlitas


















el sabor que quieras con banderillas de corazón



















el sabor que quieras con detalle de fondant







































jueves, 9 de febrero de 2012

Anatomía de un cupcake y lo que necesitas para hacerlos.

Este post va dedicado a mis primeros oyentes, a los que estaban ahí detrás de las ondas escuchando mi intervención primera en la nueva sección de cocina del programa Huelva en la Onda, de Onda Cero. Recordaros que sigo todos los martes a las 13.30 y que espero vuestra participación a través del facebook o telefónicamente.

Vamos a terminar de aclarar qué es un cupcake. Os cuento un poco en qué consiste el pastelito en cuestión. Como ya dije el otro día, Laura Pérez, de Happy Day, una pastelería americana especializada en cupcakes, dice que los cupcakes "son magdalenas con glamour, que tienen como maquillaje".

Pues justo, porque aunque un cupcake nada tiene que ver con una magdalena, es verdad que sí tiene la misma forma, pero con la particularidad de esa crema maravillosa que la cubre y que se llama frosting (el maquillaje).



¿Y de dónde viene la palabra cupcake? Pues del inglés. Desde el siglo XIX se están haciendo estos dulces en Norteamérica y toman su nombre de las medidas que usan en ese país para poner los ingredientes. En vez de pesarlos los miden en cups o tazas.

Así que tenemos un dulce propio de la gastronomía de Estados Unidos (aunque probablemente heredado de Europa) que tiene la forma de una magdalena, pero que es más parecido a un pastelito suave y esponjoso que al típico bizcocho más sequerón de una magdalena.


Más diferencias:

1. Los cupcakes tienen sabores (de chocolate, de limón, de carrot cake, los red velvet, de plátano...)
2. No se mojan, como las magdalenas, y para quedar bien, se deben comer con cucharita de postre (¡pero yo me los como a bocados!)
3. La decoración es muy importante, casi tanto como su buen sabor. Por eso los frosting (e incluso la propia masa) se suelen colorear, o se usa fondant de diferentes formas. Asimismo, se terminan de decorar con lo que llamamos topping. ¡Y os aseguro que hay mucho mundo más allá de los fideos de chocolate!

Fotografía original de Patricia del Sol (fotografía del Sool)

Para hacerlos en casa sólo necesitáis una buena receta (como alguna de las que aparecen en este blog) y:

1. Un molde para cupcakes de aluminio o acero inoxidable (mis favoritos) o silicona.


2. Los capacillos para meter dentro de los moldes. 


3. Topping diferentes: fideos de colores, bolitas, corazones, azúcar de colores...
4. Un peso o las medidas en cups.

También son útiles, pero no necesarios, una batidora con brazo de varillas, una varilla manual para batir y una manga pastelera con distintas boquillas.

Hay cositas para la decoración de cupcakes y fondant en un sitio genial en Huelva, Esmeraldita la Fantástica. Actualizo. Ahora hay muchos más. Entre ellos Cintita y sus tartitas o Tophouse Chocolate.

¿Y por qué los cupcakes ahora? Pues porque son tendencia, porque están de moda (en realidad llevan ya unos 10 años de moda), porque la famosa serie Sex in the city (Sexo en Nueva York) los popularizó y con ellos la pastelería neoyorquina The Magnolia Bakery, visita obligada de todos los flipados de los cupcakes cuando viajan a la Gran Manzana.

Foto original de Lauren M. Krauze


Además, la eclosión de estos pastelillos coincide con un gusto por lo mono, lo lindo y lo naïf. Con la tendencia kawaii imperante en la cultura pop.

Y si os parece que es demasiado guiri comerse un cupcake o cocinarlo, os diré que podemos adaptarlos a nuestros gustos y aprovechar nuestros ingredientes locales. De hecho, eso es lo que aprendí a hacer con Lochy, de Cocino para ti, en un curso estupendo de cupcakes decorados. Usamos mermelada de naranja amarga sevillana y cabello de ángel, por ejemplo, o merengue en lugar de buttercream.

Y también los hicimos salados, riquísimos, porque un frosting puede ser de salsa rosa y un topping de huevas de lumpo. Y ésta es la clave para muchos pasteleros. Así me lo hizo saber la encargada de The cupcake shoppe, en Louisville, Kentucky (USA) este verano. La señora se moría por tener a mano membrillos y hacer con ellos unos cupcakes y me animó a usar ingredientes de mi zona para hornear los míos. Y ésta es la fusión que a mí me gusta.



Y por útlimo os doy un dato curioso que leí en un artículo de El Comidista. Según el Wall Street Journal, la venta de cupcakes es uno de los pocos negocios a los que la crisis no ha afectado y además ha ido a la alza. Por lo visto, los vendedores de cupcakes españoles dicen lo mismo.

Mi opinión personal es que son un pequeño capricho, que no es caro comerse un cupcake y que ese bocado dulce nos evade de la cruda realidad y nos lleva a un paraíso artificial de los de Baudelaire, pero sin drogas (bueno, ¿acaso el azúcar no lo es?)

domingo, 15 de enero de 2012

La tarta para el cumpleaños de Lola

Os dejo una fotos de la tarta que me encargaron para el cumpleaños de Lola, una niña que cumplía 5 años y a la que le encantan los colores rosa y lila y las flores y corazones. ¿Se nota, no?



Hace algo menos de un año realicé un estupendo curso de fondant con Mila, de Cakelarre, en el Taller de Manu Jara, de Masquepostres (Mila es una artista del fondant, bichead su bitácora). Desde entonces he estado madurando en mi cabeza las maneras en las que yo iba a hacer uso de este versátil material.

Y voilá la! Aquí está el resulatdo. Como no me termina de hacer gracias cómo sabe el fondant, he versionado a mi gusto su uso en tartas. Reconozco las mil posibilidades que tiene y no quiero dejarlo de lado en la decoración, pero sin pasarse. Quiero que las tartas y los cupcakes estén ricos por lo que son.



Como veis, en vez de usar una lámina grande de fondant para cubrir todo el bizcocho (éste en concreto es uno riquísimo de zanahoria y sin azúcar) lo napé con crema de queso a la naranja (la misma que uso para mis cupcakes), mucho más rica que el azucarado artificial del fondant.

Sobre este frosting, que teñí de verde musgo, puse las formas de fondant de estrellas y flores y las letras, teñidas de rosa y lila. Los centros de las florecitas son nonpareils de colores pegados con un poco de frosting.



Aprendí un montón con Mila y estoy muy contenta de haber asistido a aquel curso. Si queréis aprender a manejar este material maravilloso, buscad cursos cerca de vuestra ciudad, seguro que encontráis alguno, y si es con Mila, mejor que mejor.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Curso de Fondant: con las manos en la masa

He descubierto un nuevo mundo: el mundo del fondant. Con esta pasta podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación y decorar tartas y cupcakes de todas (o casi todas) las maneras que pasen por nuestras cabecitas.

El sábado, que fue mi cumpleaños, pedí a mis padres como regalo un curso de fondant. Y tuve la suerte de hacerlo en el taller de Manu Jara, con Mila Prados, de Cakelarre

Me lo pasé pipa aprendiendo cómo se hace el fondant, cómo se colorea y se le da forma, la cantidad de herramientas que hay para manejarlo... Esta pasta de azúcar, a la que se le pueden añadir sabores, es como tener un espacio en blanco en tus dulces y llenarlo como más te guste, imprimiendo estilo propio a tus creaciones.



Fue un día intenso (¡12 horas de curso!), pero fructífero y muy, muy agradable. Manu nos cuidó con muchísimo cariño y nos conquistó con esos macarons (foto de arriba) y esos bombones. ¡Qué exquisitez! Y Mila, además de ser una profe excelente y trabajar con el fondant como nadie, es un personajazo que nos hizo reír a cada momento. Vamos, un auténtico placer haber estado en ese magnífico espacio de Mairena del Alcor que es Más que Postres.

¡Que disfrutéis de la fotos!